Pues sí, aunque parezca mentira esta que subo hoy es la entrada 200 de las publicadas en MISTERIO ANIMAL y francamente, cuando comencé con esta aventura personal hace algo más de 5 años no pensaba que podría llegar hasta aquí, toda vez que la empecé como un simple hobby y nunca he podido dedicar realmente el tiempo y los medios que hubiera deseado a esta tarea.

Pero mi gran afición por los Animales y el Misterio, la ilusión por ver crecer mi modesto blog y pensar que aun con los escasos medios el resultado conseguido es al menos digno e interesante, me han hecho seguir y llegar hasta aquí.

Hay otro factor, es justo reconocerlo, que me ha animado siempre y sois todos vosotros, los que dedicáis un poco de vuestro valioso tiempo a pasar por aquí y echar un vistazo a mis historias, incluso colaborando al hacerme llegar vuestras valoraciones, comentarios, pistas y recomendaciones. Por ello a todos os doy mis más sinceras gracias y confío en poder seguir mereciendo vuestra atención y vuestras visitas.

Dicho esto y volviendo a que hoy MISTERIO ANIMAL alcanza la entrada 200, quería hacerlo notar contando esta vez una historia algo más personal.

Se trata de un pequeño episodio misterioso que me sucedió a mí mismo hace unos años. He de decir que allá por el 2012, una buena amiga e investigadora, Teresa Porqueras, me preguntó si tenía algún caso personal para un artículo que estaba preparando para su propio blog y le hablé de esta historia.

Ella la publicó, por eso quizá alguno de vosotros la conocierais de entonces, de forma tal que al ver el artículo se terminó de fraguar en mí la idea de crear mi propio blog, por lo que podríamos decir que en cierta manera esa historia, en la que se mezclan animales y misterio, fue el germen del que unos meses después saldría MISTERIO ANIMAL.

Por ello, espero me permitáis que hoy la retome para aportaros un detalle más personal a los que no la conocierais, contando con la benevolencia de los que la pudisteis ver en su día.

Todo sucedió en una nublada, fresca y húmeda tarde de Noviembre de 2004, en una recóndita zona del bosque de la Reserva de Saja, en Cantabria, cuna de leyendas sobre seres misteriosos como Anjanas y Trasgos, entre otros parientes de los Duendes.

Trepador Azul.En ese momento no iba buscando nada misterioso sino simplemente algunas buenas fotos de Naturaleza y disfrutar de la belleza de ese lugar. Acababa de ver un bonito ejemplar de trepador azul (Sitta europaea) y estaba pendiente de si podía sacar alguna buena foto mientras evolucionaba por el tronco de algún árbol.

Un par de minutos de observación después me pareció que tendría mi oportunidad cuando se posó en un árbol y se dedicó a sus tareas sin prestarme mucha atención, por lo que me acerqué despacio.

Curiosamente, me llamó la atención que agarrado en el tronco como suelen hacer ellos, estaba sin embargo inmóvil y mirando fijamente hacia una rama concreta. Imaginé que estaría pendiente de algún insecto que yo no alcanzaba a ver, pero sí me llamó la atención que mientras me acercaba unos pasos permaneció completamente inmóvil y pendiente de ese punto, aunque yo seguía sin poder distinguir nada más que la rama.

Cuando ya estaba muy cerca y me disponía a hacer la foto, lamentablemente, como pasa en las mejores familias, pisé una ramita con mi último paso y entonces en un segundo, mientras enfocaba, el pájaro salió de su ensimismamiento y tras un fugacísimo vistazo hacia mi posición levantó el vuelo. Cuando por fin apreté el disparador, como pasa también en las mejores familias, tan sólo fotografié el árbol.

Árbol 1.Pero lo que fue una pequeña frustración en ese momento se tornaría después en curiosidad e incredulidad cuando al revisar las fotos del día en el ordenador y llegar a esa en concreto dispuesto a borrarla, al fijarme un poco más, justo en el límite derecho en horizontal y hacia el centro en vertical, me pareció ver algo un poco borroso.

Me fijé más y aunque por supuesto es algo abierto a interpretaciones, el caso es que podría pensarse que allí había algo parecido a una pequeña silueta translúcida que podría recordar a un ser con forma como de duendecillo, en el que afinando un poco podrían distinguirse quizá sus facciones y que daría la impresión de estar de pie o apoyado encima de una rama y sujetándose con los brazos en otra un poco más arriba.

Árbol 1-Detalle.Árbol 1-DetalleMarcado.Recordé el momento y no vino a mi memoria en forma alguna haber observado nada raro en ese instante, aunque lo que también recordé sin duda es que el punto donde aparecía la anomalía vendría a coincidir directamente con aquel que tenía fascinado al trepador azul que intentaba fotografiar.

Es la foto que he puesto en primer lugar, junto con un detalle de la zona concreta e incluso una interpretación con lo que podría ser la posible silueta marcada.

Pero no sería la única sorpresa, ya que un minuto después de tomar esa foto y como en ese instante estaba convencido de que no había salido nada y no había conseguido fotografiar bien a ese esquivo trepador azul, vi a unos pocos metros de ahí un conjunto de árboles que me pareció hacían una composición bonita para una foto de paisaje, por lo que un poco para resarcirme, hice una buscando el consuelo de sacar al menos una buena en ese momento.

Pero al repasar la foto en el ordenador, de nuevo me iba a llevar otra pequeña misteriosa sorpresa.

El tema es que si nos fijamos en la parte izquierda del tronco, se diría que el mismo tiene un aspecto rarísimo como de transparencia. Sí estaba seguro por el contrario, que en el momento de tomar la fotografía esa parte del tronco no me llamó en nada la atención y tenía el mismo aspecto a la vista que la parte derecha. Es la foto que añado después también con una ampliación de detalle.

Árbol 2.Árbol 2-Detalle.Realmente yo no puedo afirmaros a ciencia cierta cuáles son las causas de esas imágenes. Las revisé en su día con gente más experta y no me comentaron que se atisbara con claridad que fueran producto de reflejos, juegos de luces específicos o fallos concretos de la cámara, que por cierto era una de vídeo en modo foto, por lo que en aquel momento los ajustes y la calidad eran limitados.

Lo que sí os puedo asegurar es que no fueron retocadas o tratadas digitalmente en modo alguno, si exceptuamos únicamente el hecho de hacer ampliaciones de detalle.

Desde luego esa parte del bosque tiene algo mágico y es fuente de leyendas locales. Cuando estás por allí no puedes evitar sentir algo especial ya no solo por la belleza de la zona sino también por el ambiente que existe.

Pero como siempre os digo, os corresponde a vosotros formaros vuestra opinión sobre estas imágenes que comparto con vosotros y que sirven para hacernos ver que en cualquier momento inesperado algún misterio puede salirnos al paso.

De nuevo gracias a todos por haber pasado y seguir pasando por MISTERIO ANIMAL.

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