De algo menos de dos años para acá, un habitante de nuestras costas que tampoco era de los más habituales ha adquirido un protagonismo que no se esperaba, no tanto por la frecuencia de sus apariciones sino por lo que han venido conllevando.

Ha pasado de ser un esquivo y sigiloso visitante a hacerse notar inequívocamente. Y su sigilo tradicional tenía más mérito, ya que no hablamos de un animal precisamente pequeño, sino de uno de los más grandes de nuestros mares. Leer la entrada completa