El Micomalo
Hoy vamos a viajar hasta las tierras de Costa Rica, pues aunque en otros países hispanos también conocen a la criatura de la que os hablaré, parece ser que su origen está sus pequeños pueblos interiores.
La nación centroamericana es conocida por su gran riqueza natural, contando con una increíble biodiversidad, tanto vegetal como animal.
Dentro de ella, podemos encontrar diversas especies de simios, pero la que nos ocupa entraría dentro del terreno de lo legendario.
Hablo de un inquietante animal que desde hace generaciones provoca el miedo entre los naturales del país y que es conocido como el “Micomalo”.
Las descripciones tradicionales nos cuentan que se trata de un maligno mono que deambula por las noches entre los árboles de la jungla, rondando los poblados para acechar a los desventurados humanos que se crucen en su camino.
Su aspecto es aterrador, de gran tamaño y fortaleza, pelo negro e hirsuto, cola larga y tanto garras como dientes, afilados y temibles.
Como complemento, en las oscuras noches sus agudos aullidos ponen en jaque a la gente. Pero sin duda su rasgo más distintivo son unos ojos de fuego que infunden el terror y pueden dejar huellas incandescentes allá donde fijen la mirada.
Parece que además tiene la capacidad de cambiar de forma para adoptar las de otros simios más habituales o la de felinos salvajes.
Es un animal sumamente agresivo y casi cualquier cosa nimia puede desencadenar su furia y ataque, por lo que conviene estar siempre alerta al pasar por las zonas boscosas cerca de las poblaciones, especialmente al caer la noche y sobre todo si vas solo.
Su origen parece ser claramente demoníaco, si bien según las zonas existen ligeros matices, pues se habla de que sea un espíritu vengativo concebido para perseguir a aquellos que dañen la Naturaleza, pero también de que el Micomalo no fuera más que un hombre maldito por alguna mala acción.
Curiosamente también forma parte de la tradición de la criatura la aparente costumbre de fijarse en matrimonios adúlteros o conflictivos, a los que perseguiría para acabar con ambos cónyuges y devorarlos después.
Hay también un punto todavía más oscuro en su leyenda como es la posibilidad de poder invocar al Micomalo mediante determinados conjuros, de manera que esté a tu servicio y puedas dirigirlo contra alguna otra persona.
No obstante, esto último no estaría exento de riesgos, pues el proceso habría de realizarse sin equivocación alguna, ya que de lo contrario podría ser que la criatura invocada se volviera contra su invocador.
A pesar de tantos aspectos inquietantes y al igual que ocurre en muchas leyendas, El Micomalo también tendría sus puntos débiles.
Se dice que ante un encuentro con el ser, no todo estaría perdido pues existen formas de poder ahuyentarlo y tener así una oportunidad de escapar.
Hay algunas fuentes que sugieren que el fuego o la luz pueden hacer que se detenga, aunque teniendo en cuenta que por otro lado se habla de su mirada flamígera, no parece lo más destacado.
No obstante, en lo que casi todas las fuentes de la tradición coinciden es en la idea de que teme el ruido de cristales rotos. De ahí que existiera el consejo de llevar en los bolsillos alguna botellita pequeña u objeto de cristal, para poder utilizarlo y romperlo en caso de un encuentro con el Micomalo.
Lo cierto es que aunque no hay evidencias concretas y claras de la existencia de esta criatura, sigue siendo una parte importante de la tradición popular costarricense y no faltan los turistas que indican haber sido advertidos para ser precavidos, cuando se aventuran en las zonas naturales y salvajes del país.
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