Si en cualquier noche despejada de luna llena alzáis la vista hacia nuestro satélite acompañante, podréis fijaros en un curioso detalle.

Podría decirse que una zona de la superficie recordaría la figura de un gracioso animalito. Si queréis saber a qué me refiero, seguid leyendo y os explicaré una historia que cuenta el origen de algo así. Leer la entrada completa