Seguramente, a la mayoría de vosotros, al igual que a mí, el oso polar os parecerá un animal majestuoso a la vez que uno de los predadores más impresionantes de la fauna terrestre.

Su tamaño, su fuerza, sus enormes zarpas con esas tremendas garras acompañadas de los no menos tremendos colmillos, lo hacen sin duda un animal colosal.

Pero entre tanta dimensión superlativa, hay sin embargo una parte que en comparación parecería un poco ridícula, como si estuviera fuera de lugar. Leer la entrada completa