Bakeneko
Es más que probable que al ver el título de esta entrada la mayoría os estéis preguntando de qué demonios quiero hablar hoy.
Y lo cierto es que precisamente con ellos tendría algo que ver este término y también con unos buenos amigos nuestros como son los gatos.
Puedo dar alguna pista más y es que en su país de origen, este nombre inspira bastante terror por lo que representa.
En este punto apuesto que estaréis bastante intrigados, espero, así que vamos con las explicaciones.
Bakeneko es un término de origen japonés y pertenece a su más añeja tradición mitológica, haciendo referencia a un misterioso ser.
Esta criatura tiene su origen en un gato normal y corriente que hará su vida habitual hasta que cumpla los 12-13 años. Entonces la cosa cambia.
A partir de ese momento el felino comenzará a experimentar una transformación sobrenatural que lo acabará convirtiendo en un Bakeneko.
Llegará a ser entonces otra criatura, con poderes paranormales. Los hombres podrán darse cuenta del cambio porque el animal comenzará a caminar con habilidad sobre sus patas traseras y será capaz de entender y comunicarse con los humanos y especialmente con sus dueños.
Sin embargo, esto que a priori pudiera parecer divertido, tiene un punto oscuro porque el carácter del animal también cambia hasta convertirse en un ser maligno.
Sus colas se acaban dividiendo en dos y se vuelven poderosas e incendiarias, hasta el punto de que pueden llegar a prender todo aquello que toquen y en el extremo se cuenta que pueden llegar a devorar a sus propios dueños para sustituirlos convertidos mágicamente en ellos.
Pero todavía hay más, puesto que la tradición también explica que si una parte de esa cola dividida acaba cayendo, de ella surgirá otra criatura todavía peor que el Bakeneko, llamada Nekomata.
Sería como una evolución de los primeros que muestra unas intenciones todavía más siniestras pues su especialidad sería torturar a los humanos con imágenes del más allá, incluidos de sus seres queridos que ya no están.
Eso podía llegar a hacer que la gente enloqueciera y llegara a suicidarse, todo ello si no acababan sucumbiendo antes a accidentes provocados por el propio Nekomata.
Todas estas tradiciones, tuvieron antaño, desgraciadamente, su reflejo en el comportamiento de los más supersticiosos con los gatos, puesto que ocurría que gatos viejos eran abandonados por sus dueños ante el temor de que llegase la temida transformación.
Como complemento, incluso algunos llegaban a cortarles las colas para no correr el riesgo de que hubiera incendios o llegara el todavía más terrible Nekomata.

Ahora bien, hasta en esta leyenda se puede encontrar un punto amable, puesto que habría que añadir que curiosamente no todos los Bakenekos acababan siendo malignos.
Se dice que algunos estaban destinados a ser más amables con los humanos y aparte de andar sobre sus patas traseras, como todos, ellos eran aficionados a bailar alegremente para los hombres, lo que los distinguía de los maléficos.
Además, eran muy dados a buscar cualquier cosa que utilizar como sombrero para sus bailes, completando sin duda lo que debía ser un peculiar conjunto.



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