Recientemente, todas las plataformas habituales en redes sociales y un buen montón de medios digitales a lo largo y ancho del mundo, se han visto sobresaltadas por un nuevo vídeo asombroso.

Las imágenes, una vez más, parecían hacer público lo imposible en un tema por cierto bien abonado para la fantasía y el misterio como es el de las serpientes gigantes.

En efecto, el vídeo en cuestión, al parecer grabado por el piloto de un helicóptero, nos muestra lo que diríamos es una monstruosa anaconda en el curso del río Amazonas, destacable por lo inusual de su enorme tamaño aparente.

La red ha estallado con mil y una opiniones sobre si el vídeo y por tanto el reptil, son auténticos o no y por supuesto hay todo tipo de teorías.

Lamentablemente y a pesar de la gran repercusión de la noticia, no creo que haya mucho para rascar, pues en mi opinión, en la que no estoy en absoluto solo, es que se trata de un fake tan grande como la propia serpiente de las imágenes.

Vayamos por partes. En todos los medios se ha identificado al animal como una anaconda. Lógico pues sería la única especie que cuadraría con lo que se ve. Hablamos de la anaconda verde (Eunectes murinus), la que alcanza mayor tamaño, por encima de su prima la anaconda amarilla (Eunectes notaeus) de menor porte.

Hasta el momento, se estima que la mayor anaconda conocida estaba, o está, pues hace poco un biólogo hizo igualmente viral un vídeo junto a un ejemplar así, en torno a los 8 metros de largo y sobre 200 kilos de peso.

Si hablamos de otros tiempos, los restos fósiles de la conocida como titanoboa, el reptil más largo conocido, extinto hoy en día, nos dicen que pudo llegar a medir hasta 15 metros de largo y pesar como una tonelada.

Por otro lado, todos sabemos que las anacondas tienen especial predilección por el medio acuático y son buenas nadadoras, desplazándose con frecuencia sumergidas por el lecho de los ríos en los que pueden mantenerse sin subir a respirar hasta unos diez minutos, cosa que aprovechan para sus emboscadas.

¿Cuadrarían estos datos con lo que podemos observar en el vídeo en cuestión? Pues sí en principio, pero solo en principio, porque al analizar todo en detalle, el conjunto hace aguas, nunca mejor dicho, por todas partes.

De entrada, si nos fijamos en la cabina del helicóptero, podemos ver que lleva instalada una cámara tipo Gopro, en la que lo que se ve en pantalla no parece cuadrar mucho con el resto del escenario.

Eso ya es un detalle sospechoso, pero vamos a lo principal, a la anaconda. Como ya hemos apuntado, se nos dice que el río de la imagen es el Amazonas, pero entonces debemos tener en cuenta un dato importante.

Este río, el más largo y caudaloso del mundo, nos proporciona cifras impresionantes. Entre ellas, su ancho, que llega a ser de 280 kilómetros en su desembocadura y que en su punto más estrecho se calcula en 1,6 kilómetros.

He remarcado estrecho, porque si asumimos que las imágenes del vídeo fueran precisamente en ese punto, no digamos si fuera en otros más anchos, debemos comparar.

Teniendo en cuenta lo que parece medir la anaconda con respecto al cauce del río, deberíamos pensar que estamos ante un ejemplar que dejaría en absoluto ridículo a la mismísima titanoboa que citaba arriba.

Si hacemos el ejercicio mental de intentar estirar al animal de una esquina a otra del río, ¿Cuánto mediría entonces? ¿800 metros? ¿1.000 metros? Vamos, la serpiente más grande, no de la Tierra, de la galaxia.

¿Y cuánto pesaría? Desde luego mucho, pero mucho más de lo que sería menester para que se pudiera mantener flotando ingrávida sobre el agua casi sin moverse, como parece hacer nuestra protagonista y desde luego no hacen ni por asomo las anacondas normales cuando nadan en el río.

Podéis ver a continuación un vídeo en el que se observa una anaconda, en este caso amarilla, llegando nadando a una orilla del río Paraná y cómo su movimiento no recuerda al de su supuesta prima gigante.

Al nadar, estas serpientes no paran de moverse de esa manera sinuosa tan característica, con el cuerpo medio sumergido, nunca por encima del agua, o bien reptan por el fondo, pero como digo, no se quedan flotando a la deriva y con todo el cuerpo claramente fuera del agua.

Por si fuera poco, en algunos medios sudamericanos han analizado el vídeo cuadro a cuadro y han descubierto que en algún momento a la serpiente se la ve con dos cabezas.

No sé si el vídeo se habrá hecho con algún montaje mezclando imágenes a la manera tradicional o directamente se ha generado apoyado en IA, pero desde luego, el conjunto no es real y me temo que en esta ocasión no hay mucho margen para la duda.

Por si estabais un poco despistados y todavía no lo habíais visto, os dejo ahora el vídeo, desde el Facebook de una amiga, para que tengáis ocasión de apreciar lo que comentaba y por supuesto por si os sugiriera otra interpretación.

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