Seguro que todos vosotros conocéis historias acerca de la suerte, en este caso la mala, desde el punto de vista de su relación con los felinos domésticos, en especial si son de color negro.

Efectivamente, desde hace siglos se ha relacionado la visión de un gato negro con la mala suerte. Ni que decir tiene que en la Edad Media, con toda su imaginería en torno a brujas y demonios, se produjo un punto de inflexión al unir a los gatos con toda suerte de connivencias con las fuerzas malignas.

Se les llegó también a relacionar hasta con las grandes oleadas de peste bubónica que arrasaron Europa en aquellas épocas, cosa seguramente motivada por la dedicación gatuna a la caza de roedores, especialmente ratas, verdaderos propagadores de la enfermedad, lo que hacía que frecuentemente se les viera en los focos de infección donde lógicamente también abundaban esas ratas.

Camiseta gato.Todo ello ha perdurado en el tiempo y hoy en día sigue habiendo gente que considera de mal agüero cruzarse con un gato negro en su camino. Hay incluso cuestiones más inquietantes como las historias que circulan todos los años cuando se aproxima Halloween, previniendo por la seguridad de los mininos oscuros debido a oscuras prácticas que se dice se practican con ellos, inspiradas en antiguos ritos de brujería y demoníacos.

No cabe duda de que en el fuero interno de mucha gente y a pesar de estar sumidos en los tiempos de Internet, persiste un ancestral recuerdo de aquellos tiempos oscuros en los que las presencias malignas se percibían con asiduidad.

Por supuesto, con la llegada de los tiempos modernos la ciencia ha chocado con todas esas historias, desmitificándolas y haciendo ver que no había nada de objetivo o científico en tales creencias.

LIU.Sin embargo, hace poco tiempo, unos investigadores de la Long Island University, en Brooklyn, han dado a conocer los resultados de un curiosísimo estudio que han realizado.

No sabemos de dónde partió la idea, pero el caso es que estos científicos se pusieron a estudiar el historial clínico de 321 pacientes que sufrían diversas enfermedades respiratorias que podían considerarse relacionadas con algún síndrome alérgico agudo indeterminado.

Se analizaron y cruzaron multitud de datos en la idea de encontrar cualquier patrón que pudiera relacionar los casos y por tanto dar pistas para su tratamiento.

Curiosamente, entre los datos analizados se encontraba la convivencia y cercanía con animales domésticos o salvajes. Fue en esta categoría de información cuando alguno de los investigadores cayó en la cuenta de un resultado concreto y aparentemente asombroso.

Según los datos que se pudieron analizar, resultó que el contacto con gatos domésticos podía ser un factor determinante en diversos casos, cosa que por otra parte tampoco resultaba una sorpresa, sin embargo lo chocante de esto es que llegaron a la conclusión de que los pacientes que tenían contacto con gatos negros eran nada menos que cuatro veces más propensos a sufrir crisis que los que estaban en contacto con gatos blancos.

Gato negro.Como esto no era un dato razonablemente explicable a primera vista, se realizaron más pruebas a partir de este punto, que vistas por algunos expertos arrojan un enfoque sorprendente.

Al parecer, los elevados niveles de melanina que dan como resultado la pigmentación oscura en los gatos negros, hacen a su vez que la piel produzca una mayor cantidad de una proteína llamada FelD1, que resulta ser uno de los principales desencadenantes de la alergia a los gatos en los humanos.

Ya antes se habían dado a conocer otros estudios que analizaban diferencias entre machos y hembras y que concluían que algunas hormonas que en determinadas circunstancias segregan las hembras resultaban más alergénicas para los humanos.

Ahora aparecían nuevos datos que quizá pueden arrojar un nuevo punto de vista. Quién sabe si siglos atrás no observaron que había gente que enfermaba por la presencia de los mininos, no digamos, según lo comentado, si encima eran gatas y negras. Por supuesto entonces lo más fácil era achacar todos los síntomas a influencias malignas, por lo que…

¿Y si algo como eso pudo haber sido uno de los pilares en los que se sustentó el origen de la leyenda negra de los gatos y de los negros en particular?

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