Nuestro bello país español está repleto de rincones en los que tienen lugar o se dice que han tenido lugar, hechos misteriosos y legendarios que en muchos casos se han transmitido de padres a hijos durante generaciones.

Galicia es sin duda una de las regiones más ricas en historias que parecen no pertenecer al prosaico mundo del día a día, encontrándose envueltas en una norteña bruma misteriosa, perdidas en la noche de los tiempos.

Una de ellas llega hasta aquí hoy, con su carga melancólica, por no decir romántica, pero también con su punto aterrador.

En la provincia de Orense, existe un municipio llamado A Veiga. Dentro de su demarcación se ubica un fenómeno natural realmente impactante por su belleza natural. Se trata de “A Lagoa da Serpe”, La laguna de la Serpiente.

Es esta una laguna que presenta además una característica geológica muy particular, puesto que es de origen glaciar, extremo este que resulta realmente extraño por las coordenadas geográficas en que se encuentra, no solo a efectos peninsulares sino incluso continentales.

Se halla en una majestuosa zona montañosa ubicada dentro del Macizo de Trevinca, a unos más que respetables 1.697 metros de altitud. La ruta que lleva hasta ella es realmente digna de realizar por su riqueza natural.

Ahora, siendo como digo un enclave altamente recomendable para visitar por sí mismo, lo que trae a la laguna hasta aquí es un añadido que sin duda la hace todavía más atractiva, como ser el lugar en que según las tradiciones tienen lugar unos hechos plenos de misterio y leyenda.

Al parecer, especialmente en la noche de San Juan aunque también hay alguna fuente que lo extiende a las noches de luna llena, si un hombre se acerca a la laguna, podría ser testigo de algo sumamente inusual. Sobre una roca en la orilla, podría contemplar una bellísima joven de larga cabellera negra y completamente desnuda que le mirará con aire melancólico.

Si el testigo se mantiene a pie firme ante esa aparición que transmite también un aire irreal, ella se dirigirá hacia él para decirle que lleva allí desde tiempos inmemoriales víctima de un hechizo, que provoca que únicamente en esos momentos pueda ser ella misma, transformándose el resto del tiempo en una enorme y aterradora serpiente.

Le pedirá que la ayude a romper el maleficio de la única manera posible. El valiente debe permanecer allí en la orilla toda la noche y esperar a que con la llegada del alba la joven se transforme de nuevo en el reptil. Entonces, cuando con sus fauces abiertas se abalance sobre él para devorarlo, en el último momento debe escupirle con fuerza dentro de su boca. De esa forma la maldición se vendría abajo y la hermosa muchacha quedaría libre.

El plan además incluía dos incentivos realmente atractivos. Por un lado la mujer, en agradecimiento a su salvador, se desposaría con él y por si fuera poco compartiría con su héroe un gran tesoro que ella poseía y que ahora, hechizado como ella, se encontraba en el fondo de la laguna.

Al parecer, esos detalles proceden de un aldeano de la zona que en un tiempo indeterminado protagonizó la historia y cuyo relato fue pasando después de boca en boca pasando a ser parte de la leyenda.

Os preguntaréis entonces cómo terminó su aventura. Pues parece que efectivamente el hombre aguantó toda la noche y al despuntar el día pudo contemplar con horror como la hermosísima joven se convertía en una gigantesca y aterradora serpiente que tan pronto lo vio se dirigió hacia él con sus monstruosos colmillos bien visibles. Fue demasiado para el aspirante a héroe, que no pudo aguantar el tipo y salió huyendo pies en polvorosa, olvidando a la joven y su tesoro.

Cuenta la leyenda que otros también lo intentaron, pero nadie fue capaz de resistir ante la monstruosa serpiente, por lo que la desventurada joven debe seguir en la laguna presa de la terrible maldición que la retiene, aunque en los tiempos modernos nadie ha vuelto a dar cuenta de su aparición.

Tampoco puedo dejar de comentar una versión mucho menos extendida de la historia que vendría a decir que hubo un joven que sí consiguió aguantar y sí logró escupir a la serpiente justo antes de que le devorara, logrando conseguir a la bella y su tesoro. Según esa versión, ambos decidieron marcharse lejos donde nadie les conociera, para poder vivir en paz disfrutando de su mutua compañía y sus riquezas. Esa sería la explicación de que nadie volviera a ver a la mujer en la laguna ninguna noche más.

En cualquier caso, para cualquier aventurero siempre está la opción de probar a acercarse hasta A Lagoa da Serpe la próxima noche de San Juan, por si al final encontrará allí algo más.

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