Monstruo residente
Un tema recurrente en el misterio criptozoológico es el de los monstruos marinos y por extensión de los grandes lagos del planeta.
Con el permiso del ultra famoso Nessie, son muchos otros los que se supone habitantes de estas grandes extensiones acuáticas, por ejemplo en el continente norteamericano.
Ya os hablé hace tiempo de los más reconocidos de ellos a lo largo y ancho de los Estados Unidos (https://www.misterioanimal.com/unos-primos-lejanos-de-nessie/), pero en este caso la información se refiere a otro del vecino Canadá.
Uno que de hecho registra noticias sobre su posible existencia desde el año 1872, cuando se documentaba en los diarios de la época el que parece su primer avistamiento confirmado.
Hablo del conocido como “Ogopogo” el monstruo que se cree habita en las profundas aguas del lago Okanagan, que se halla a algo más de 400 kilómetros hacia el este de la ciudad de Vancouver, en la Columbia Británica.
Es este un gran lago, que cuenta con unos 135 kilómetros de longitud y una anchura máxima de cerca de 5 kilómetros, para una superficie total de 351 kilómetros cuadrados.
Un testimonio reciente de un posible avistamiento de la criatura, aunque sin imágenes, ha sacado de nuevo a la luz otros más misteriosos, como el que ocurrió el 15 de octubre de 2022.
Ese día, un trío formado por el matrimonio Hanchar, Dale y Colleen, junto a la amiga de ambos Myrna G. Brown, navegaban plácidamente en una lancha por las aguas del lago.
De repente se vieron sorprendidos por la aparición en la superficie casi a su lado, de un extraño ser, o más bien de lo que parecía su cabeza.
Por unos segundos, se mantuvo flotando inmóvil a pesar de la ligera corriente y ellos pudieron ver que bajo el agua se atisbaba lo que parecía el cuerpo de la criatura, que estimaron en varios metros de largo.
Con el susto en el cuerpo se dispusieron a alejarse de allí, a la par que también la criatura decidió sumergirse, dando el tiempo justo al señor Hanchar para tomar antes una única fotografía con su cámara.
Según contaron después, el animal les recordaba a un dragón, comentando que les pareció distinguir perfectamente sus orejas y unos cuernos en la parte superior, así como su aspecto general carnoso y escamoso, tanto en la cabeza como en su parte sumergida.
La foto fue analizada sin que se pudiera llegar a alguna conclusión definitiva, descartando también que las tres personas mayores tuvieran ánimo y conocimientos para organizar un engaño deliberado.
También ha sido recordado un vídeo que se subió a las redes en , y que muestra algo impreciso pero de buen tamaño desplazándose por la superficie.
Cierto es que posibles observaciones de Ogopogo ha habido muchas a lo largo de los años, más incluso que las atribuidas a Nessie.
Tras ese primer avistamiento documentado de 1872, se produjeron muchos otros durante las décadas de los años 20 y 30 del pasado siglo XX. Y a partir de ahí el goteo se ha mantenido constante con los años.
Según los relatos generales de los testigos, el monstruo es de piel oscura, parece que con alguna o varias jorobas, y con una cabeza que recuerda a la de un caballo u oveja.
Hay testimonios también que hablan de apéndices como cuernos, como observaron los Hanchar, mientras que otros no vieron más que algo indefinido moviendo las aguas y produciendo ondas muy marcadas mientras se desplazaba por el lago.
Algunos científicos que han analizado testimonios y material gráfico, ven al animal en este caso más emparentado con algún tipo extraño de cetáceo que con un saurio antediluviano.
Cierto es también que de hecho ya los antiguos pobladores nativos de la zona le conocían y fueron los que le dieron nombre.
Para ellos era la reencarnación de un hombre de su tribu castigado por los dioses a vagar en esa forma monstruosa por haber asesinado a golpes a un respetado anciano de su pueblo.
Le ofrecían sacrificios de pequeños animales y le hacían ofrendas en las orillas, para que no la tomara con ellos y les dejara tranquilos.
Volviendo a los tiempos modernos, es de destacar que en los años 90 hubo varias expediciones que estudiaron el lago con sondas submarinas y radares, pero no lograron encontrar nada alarmante.
También fue controvertido el hallazgo en 2009 de unos extraños restos óseos en una de las orillas, que no fueron identificados con los de ninguna especie acuática o terrestre.
Lo que parece claro es que el lago Okanagan sigue conservando celoso su misterioso y Ogopogo, si está por ahí, se resiste a dejarse ver para aclarar dudas.
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