Estábamos por Londres en la anterior entrada de MISTERIO ANIMAL y por allí vamos a continuar, pues sin salir de la capital inglesa encontraremos al protagonista de la siguiente historia.

Si hay una ubicación en la ciudad que podamos considerar epicentro de sucesos paranormales, esa es sin duda la archiconocida Torre de Londres.

Se ha hablado mil y una veces de todo lo que allí aparentemente sucede y ha sucedido, especialmente de sus famosos fantasmas, como el de Anna Bolena, el de Thomas Beckett o incluso el de un rey en la capilla de la Torre, Enrique VII. Por no hablar del que posiblemente más veces se haya aparecido y que no es otro que Sir William Raleigh.

No voy a contar ahora la multitud de historias que se han publicado sobre las andanzas sobrenaturales de tan ilustres personajes, pues se pueden encontrar a lo largo y ancho de toda la red, pero no hay duda de que han contribuido a aumentar la misteriosa cuando no aterradora atracción que la visita a la Torre de Londres produce a cualquier turista.

Del mismo modo que su siniestra historia como prisión y la nada desdeñable cantidad de ejecuciones que tuvieron lugar tras sus muros.

Hay otros aspectos de los usos de la Torre que quizá no sean tan conocidos como por ejemplo que durante varios siglos funcionó también como improvisado zoológico real, en el que se mostraban al público los animales exóticos con los que obsequiaban al rey desde todos los países del mundo. Esa tradición tuvo su lejano inicio nada menos que en el siglo XIII, durante el reinado de Juan I y se mantuvo hasta 1832, fecha en la que los animales que entonces allí habitaban fueron trasladados al recién inaugurado Zoológico de Londres.

Oso Polar.Letrero Oso Polar.Como recuerdo de aquellos tiempos hoy podemos ver algunas esculturas por la zona representando a algunos de los animales que por allí vivieron. Como ejemplo tenéis al lado de estas líneas nada menos que un oso polar que se dice fue regalo del rey de Noruega en 1252, uno de los primeros en llegar.

Evidentemente, en tan amplio espacio de tiempo, al igual que ocurrió con las personas también no pocos animales acabaron sus días en los recintos de la Torre.

Y al parecer algunos adquirieron las mismas costumbres que los humanos y no quisieron dejar sus muros después de morir.

Eso debió ocurrir con quizá uno de los sucesos de este tipo más conocidos y que aconteció en Diciembre de 1815.

En la fría noche londinense, un soldado de la guardia real hacía su ronda por los corredores de las murallas de la Torre cuando de improviso se vio sorprendido por la súbita aparición de una enorme sombra frente a él.

Al acercarse pudo comprobar con espanto que lo que tenía enfrente era nada más y nada menos que un oso.

Torre de Londres.Con el miedo en el cuerpo, pero haciendo uso de su formación y disciplina militares, caló su bayoneta en el fusil que portaba y cargó contra el animal.

Abrió fuego mientras se acercaba, pero como el oso seguía en pie, se dispuso a clavarle la bayoneta.

Mas nada en su formación le había preparado para lo que sucedió a continuación. Cuando llegó hasta la criatura cerró los ojos esperando el impacto…que nunca llegó, pues simplemente el hombre pasó a través del oso acabando en la otra parte del corredor.

Fue tal el estado de shock en el que quedó el soldado por lo que acababa de vivir, reflejado por el compañero que le relevó y que pudo dar parte de su estado de terror extremo, que al parecer al día siguiente cayó enfermo en su casa y ya no volvió a levantarse del lecho, muriendo apenas 48 horas después, sin que los médicos pudieran ofrecer un diagnóstico satisfactorio, más allá de constatar un misterioso estado de “desconexión” psíquica y física generalizada que llevó a la muerte al infortunado soldado.

Etiquetas:

Categorías: FantasmasMamíferos